Después de ti no he vuelto a buscar el amor.
No porque haya dejado de creer en él,
sino porque terminaría buscándote en todos lados.
Si intentara mirar a alguien más, sé que mi corazón haría trampa.
Buscaría tu risa escondida en otras bocas, tu manera de decir mi nombre,
esa forma tuya de estar que me hiciera sentir lo mismo.
Porque una vez que el alma aprende un lenguaje,
no vuelve a conformarse con traducciones.
Después de ti entendí que hay amores que no se reemplazan, porque no dejan un vacío, dejan una huella. Y esa huella tiene tu nombre.
No quiero engañarme de que algo igual podría repetirse.
Lo nuestro no necesitó parecerse a nada.
Fue distinto, fue intenso, fue real.
No fue perfecto, pero fue honesto y eso lo volvió eterno en mí.
Podré conocer a muchas personas y aun así, sin querer, buscaría en cada una un gesto tuyo: una risa como la tuya, un abrazo que me hiciera sentir único, una mirada capaz de sostenerme sin palabras.
Pero no la encontraré.
Porque lo que nació contigo no fue un rasgo, fue un vínculo. Por eso duele tanto soltarlo.
Quizás algún día vuelva a amar, porque amar es parte de quien soy.
Pero no será igual, porque incluso si mi corazón late junto a otra, habrá un rincón sagrado donde sigas viviendo tú. Esperándote.
No como ausencia, sino como origen.
Después de ti no busco llenar espacios. No busco reemplazos ni promesas nuevas.
No busco olvidar.
Lo único que hago es esperar, con la calma de quien sabe que lo más hermoso que le pasó ya ocurrió una vez…
y tuvo tu nombre.
31 de diciembre, 2025
06:33 a.m.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario