No quería darte algo que se gaste, quería darte algo que crezca… como lo que siento desde que apareciste.
Aquí hay 40 razones que empezaron el día en que nos conocimos… pero no hay una última, porque contigo siempre hay una más.
"Cuarenta razones, un momento exacto"
Nos conocimos a los 40… y aunque dicen que a esta edad ya no hay sorpresas, tú llegaste para contradecirlo todo.
En esta carta hay 40 razones que me hacen querer seguir conociéndote.
No están en orden de importancia ni de intensidad, porque cada una vive por sí sola.
Puedes leerlas todas de una vez o una por día, pero te advierto: no están escritas para olvidarse.
Algunas son simples, otras profundas, pero todas llevan tu nombre, porque todas nacieron desde que llegaste.
No leas esta carta a la ligera. Aquí dentro hay 40 fragmentos míos… pequeñas razones que nacieron desde que te conocí.
No son declaraciones grandilocuentes, ni promesas imposibles; son momentos, miradas, gestos y pensamientos que me atraparon sin pedir permiso.
Empieza cuando quieras, en el orden que quieras, pero recuerda: cada papel es una puerta, y detrás de cada puerta, estás tú.
40 razones y momentos
1. A los 40, apareciste como si hubieras estado esperándome.
2. Porque tu risa me sorprendió más que cualquier cumpleaños.
3. Porque tus ojos tienen historias que quiero aprender.
4. Porque escucharte es como encontrar un libro abierto en medio del silencio.
5. Porque desde que llegaste, los días saben distinto.
6. Porque haces que incluso el café parezca un ritual sagrado.
7. Porque tu voz se queda, incluso cuando no estás.
8. Porque mirarte me calma y me altera al mismo tiempo.
9. Porque a tu lado, el tiempo deja de contar.
10. Porque tu manera de decir las cosas me desarma.
11. Porque no esperaba que alguien así llegara… y llegaste.
12. Porque conviertes lo normal en inolvidable.
13. Porque tu forma de escuchar vale más que mil respuestas.
14. Porque cada palabra tuya parece tener destino.
15. Porque los 40 nunca me sonaron tan jóvenes como contigo.
16. Porque a tu lado, el futuro no asusta.
17. Porque no necesitas hacer mucho para quedarte en mi mente.
18. Porque tus silencios también dicen cosas.
19. Porque tu forma de caminar parece coreografía de la vida.
20. Porque desde que nos conocimos, tengo ganas de llegar puntual.
21. Porque tienes un magnetismo que no quiero entender.
22. Porque a tu lado, incluso las horas cansadas se sienten nuevas.
23. Porque tu risa rompe cualquier inercia.
24. Porque tu energía es más joven que el calendario.
25. Porque apareciste cuando ya no esperaba sorpresas.
26. Porque contigo, las conversaciones parecen viajes.
27. Porque tus gestos dicen verdades que no te atreves a nombrar.
28. Porque la forma en que me miras reescribe mi día.
29. Porque en tus manos hay calma y promesa.
30. Porque tu presencia me recuerda que siempre hay algo por descubrir.
31. Porque me haces creer que los 40 son solo el principio.
32. Porque tu curiosidad es contagiosa.
33. Porque contigo, los detalles se vuelven gigantes.
34. Porque haces que lo imposible parezca alcanzable.
35. Porque tus palabras se me quedan tatuadas.
36. Porque tienes la valentía de ser auténtica.
37. Porque incluso tu ausencia tiene peso.
38. Porque tus ideas tienen el poder de moverme.
39. Porque eres la prueba de que todo puede cambiar en un instante.
40. Porque llegaste justo a tiempo, y a los 40, eso es un milagro.
Si llegaste hasta aquí, ya lo sabes: no hay número que alcance para decir todo lo que veo en ti.
Estas fueron solo 40 razones, porque 40 es el número en que coincidimos, pero cada día que pase desde ese momento sumará una más.
No sé si el destino se escribe con fechas, pero sé que desde que apareciste, mi calendario dejó de ser el mismo.
Así que guarda esta carta… porque aún me quedan muchas razones por regalarte.
Si algún día dudas de lo que significas para mí, aquí adentro encontrarás la respuesta, una y otra vez.
Jorge
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